Encuadre propio: Romina Vlachoff

Encuadre propio: directoras en primera persona

Es directora, guionista y directora de arte chaqueña.

Estudió Cine en la Universidad Nacional de Córdoba y codirigió junto a Alejandra Lipoma el largometraje El verano más largo del mundo. Actualmente desarrolla su próximo largometraje, Cuando llueva tendrás un río.


En mi horizonte no existía la posibilidad de dedicarme al cine; era un sueño, de esos con el sabor amargo de lo imposible. Pero me animé a creer (y lo sigo haciendo) y me abrí esa posibilidad, gracias al esfuerzo enorme de mi familia y de muchas personas bondadosas que me apoyaron, para poder estudiar cine en la Universidad Nacional de Córdoba.

En esos años absorbí con fervor cada oportunidad que tenía y pude formarme no solo en la facultad, sino también en otros espacios como el Cineclub Municipal Hugo del Carril o el Festival de Cine Internacional de Cosquín, donde conocí y compartí con grandes cineastas.

En segundo año de la carrera mis compañeros se aventuraron conmigo a filmar nuestro trabajo práctico final de la cátedra de Realización, en mi pueblo en Chaco. Mi rol era de guionista y directora. Soy de un lugar muy pequeño, un pueblo rural donde las posibilidades son aún más escasas. Me crié lejos de los cines, de los espacios culturales. Las pocas películas a las que podía acceder eran un refugio, para soñar, para conocer nuevos mundos, para imaginar. Haber logrado hacer una película universitaria con mis amigos, en el lugar donde crecí y soñé, fue una gran experiencia que marcó un antes y un después en mi vida. Sobre todo cuando sucedió el estreno y la gente del pueblo se movilizó a nuestra improvisada sala. Muchos, por primera vez, veían una proyección. Otros decían que, después de 50 años, volvía el cine a La Clotilde. Esa fue mi primera experiencia dirigiendo en mi provincia y desde ese día solo se acrecentó en mí el deseo de volver a filmar en mis tierras. 

Mi segunda experiencia dirigiendo en la provincia, ya de manera profesional, fue gracias a los concursos regionales. Y es importante para mi resaltar que muchos tuvimos nuestras primeras oportunidades gracias a los compañeros y compañeras que han luchado por estos espacios, militando por el acceso federal a las políticas públicas, concursos y oportunidades para las provincias. 

El camino a dirigir en mi provincia está siendo largo y difícil, sobre todo en un contexto tan desolador como el actual. Las dificultades devienen también de que al no existir una industria en Chaco las casas productoras no se pueden sostener. Al no contar con todos los requerimientos necesarios para financiar las películas y los recursos, es muy difícil concretar la realización. Actualmente el único apoyo monetario al que se puede recurrir es el Mecenazgo.  

Sin embargo, la manera que encontramos de subsistir es fortaleciendo las redes en la región. En ese contexto, Misiones es la única provincia que hoy cuenta con apoyo y desarrollo para su industria audiovisual.

En 2018 ganamos un premio Gleyzer con el proyecto en desarrollo Cuando llueva tendrás un río y, desde entonces, emprendimos un largo camino para concretar el deseo de filmar la película en mi provincia. Después de varios años de trabajo y de atravesar distintos cambios en la estructura de producción, surgió la propuesta de que la Productora De la Tierra, de Misiones, asumiera la producción del proyecto. La oportunidad llegó en un momento en que la posibilidad de filmar parecía cada vez más lejana. Hoy continuamos recorriendo laboratorios y buscando fondos, con la esperanza de que podamos concretar este sueño pronto. Las redes regionales de cineastas han sido las que, personalmente, me sostuvieron e hicieron posible mi desarrollo profesional en la región, además de convertirse en la manera que encontramos de unir fuerzas.

Por otro lado, sigo replanteándome una manera más posible y cercana de filmar en estos momentos, y desde ahí nacen otros proyectos donde comienzo a mezclar la ficción con el documental. Animándome a agarrar la cámara, acercarme a las historias que me atraviesan en mi cotidiano, rompiendo mis propias estructuras, enfocada en la urgencia que tienen estas historias de ser contadas. Siempre hay un fuego que me sostiene, contar sobre nuestra identidad, nuestra cultura, nuestra mirada y perspectiva sobre el lugar.

Hoy tenemos, gracias a nuestra lucha, muchas mujeres en quienes inspirarnos. Recuerdo que en los años de facultad sólo podíamos contarlas con los dedos y ni siquiera estudiábamos a las directoras mujeres.

En relación con mis influencias, muchas son amigas y colegas a quienes admiro completamente, y otras las fui conociendo por su manera de contar y ver el mundo. Creo que un faro para mi generación ha sido Lucrecia Martel; fue la primera directora mujer que conocí. Siempre recuerdo lo que me generó la primera película de María Aparicio, Las calles, y es una referencia para una nueva película de documental y ficción que desarrollo en paralelo. En relación con mujeres presentes en mis trabajos, Greta Gerwig ha sido una gran referencia para nuestra película El verano más largo del mundo.

Por otro lado, para mi nueva película tomo como referencia algunas películas de Carla Simón, Céline Sciamma y So Yong Kim, por nombrar algunas. 

Gracias a un largo camino conquistado, tenemos muchas mujeres que nos representan como directoras, incluso dentro de nuestra propia generación y región. Y repito: las admiro no solo por su talento, sino también por su resiliencia.

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