Encuadre propio: Melina Terribli

Encuadre propio: directoras en primera persona

Melina nació en Buenos Aires. Directora, guionista y directora de fotografía en cine documental. Docente.

Dirigió películas estrenadas en festivales y salas, nacionales e internacionales. Recibió, entre otros, el Premio Cóndor de Plata por el documental “Ausencia de mi”.


En estos años que corren, sería imposible pensar que el cine que formó nuestras miradas, que se edificó como una respuesta a los interrogantes sobre la condición humana, como una resistencia al devenir histórico y político del mundo en el SXX, podría formar parte del catálogo de las plataformas de streaming que lideran el mercado actualmente. No es azaroso que la última película de Jean-Luc Godard se llame Adiós al lenguaje, un manifiesto que se rebela contra el discurso establecido y legitimado de las imágenes y de una forma de narrar e interpretar la realidad. Quizás nos advierte sobre el ocaso del lenguaje, poniendo en relieve la crisis de la especie humana, y en un gesto final, el director captura con obstinación la belleza de una flor, como un último intento por salvarla. Como una forma de aferrarse a una verdad que muere lentamente ante nuestros ojos. Aquí ni el argumento o la historia -ni siquiera los personajes- son el eje central de la película, sino la imagen como lenguaje que se rebela con la misma tiranía -en este caso poética, irreverente y filosófica- que la tiranía del sistema en el que vivimos. 

Entonces hoy nos encontramos frente a una realidad cinematográfica compleja. El cine, más allá de los circuitos de salas especializadas o festivales, se está desplazando cada vez más hacia los márgenes, no sólo físicos, sino intelectuales. La producción se concentra en las plataformas, y con ella, se impone un determinado lenguaje y forma de narrar que se deben a la efectividad rítmica, estética y narrativa para la captación de espectadores cada vez más estandarizados. Estudios de mercado y competencias internas entre las plataformas marcan hoy el consumo de lo que se produce. Y en este contexto, el trágico destino del documental, prácticamente inexistente en el mundo de las plataformas. 

Como directora, guionista y directora de fotografía en cine documental, a pesar de este cambio de paradigma, sigo pensando como cineasta, creando como cineasta, eligiendo las historias que quiero contar del mundo como cineasta, desde un lugar de privilegio que me permite hacerlo, pero por sobre todo, por una histórica falta de condescendencia, convicción política y artística, y por qué no, genética familiar. En el medio toca sobrevivir en una realidad asfixiante, ayudar y crear lazos de solidaridad laboral, y reinventar las formas de producción del cine que nos interesa.

En Argentina, a pesar de este presente sacado de la pesadilla más oscura y peligrosa, se estrenan películas muy buenas. Sin embargo, creo que muchos, no podemos pensar en el cine como antes, sino en el genocidio social y el espectáculo grotesco al que estamos asistiendo.

Y si bien una película no paga la cuenta del supermercado de quien se acerca a un cine -quizás tal vez pasando un momento triste y desesperante-, enciende el fuego, pone en funcionamiento un motor ético, de esperanza. Y aunque suene naíf, es verdad. 

Creo que desde comienzos del SXXI en nuestro país, las mujeres hemos empezado a liderar roles en la industria, antes reservados casi exclusivamente para los hombres. Y aunque aún sigue existiendo una visible desigualdad, el cambio que se produjo es notable. En particular me gusta mucho ver cuántas directoras mujeres hay, porque la conquista de roles técnicos como la fotografía es un clásico, pero dirigir es la conquista de la mirada. 

Desde que estudiaba cine siempre dirigí y agarré la cámara al mismo tiempo. Porque en cine documental, que es lo que elegí para mi camino, la dirección y la cámara son inseparables. Al menos en mi forma de ver. 

La cámara como una extensión de la mirada, como el objeto espejo que mira y es mirado, y en consecuencia, vulnerado, expuesto. Filmar a alguien supone un quiebre y un vínculo a la vez, recíproco. Una frontera ética y humana, donde ambos entregamos algo. Y la cámara es el lazo de unión, pero a la vez, es un arma poderosa que hay que saber usar conscientemente. Ser filmado, es un acto de entrega y quienes filmamos tenemos una responsabilidad muy grande de cómo lo hacemos. ¿Cuándo dejar de filmar? ¿Cuándo filmar aunque lo que está sucediendo está en un límite? ¿Cómo interpretar ese límite? ¿Cómo acompañar el proceso de transformación que vivimos junto a nuestros protagonistas?. Una vez escuché que para hacer una buena película hay que ser algo despiadado, no creo para nada en esa idea. Porque eso supone que el que filma no se ha entregado (vulnerado), sino que ha ejercido un abuso de poder. Vulnerado en el sentido de fragilidad. Todos los seres vivos somos frágiles ante el dolor, el miedo, la muerte, el amor. Filmar no se trata de crear planos, se trata de algo más complejo, más profundo. Se trata de poder capturar esa complejidad, para comprender las múltiples formas de la naturaleza, a veces casi infinitas, y aportar una mirada original de lo universal. Y al final del camino, cada película nos ha marcado para siempre. Yo no somos los mismos. Me arriesgaría a decir que somos más frágiles aún. Queda una herida, una cicatriz.

En sus últimos años, Jean-Louis Comolli, habló de la potencia del cálculo de lo digital. “Lo que permite el uso del digital es un cambio, el de inventar un mundo que no existe. Se puede disociar la figura humana, el cuerpo, y asociarla con otros seres humanos que no estaban presentes en la imagen inicial, se puede cambiar el lugar donde fue filmada la toma. Pero el cine no fue inventado para eso, al contrario el cine fue inventado para tomar conciencia de la interconexión que existe entre el cuerpo y el decorado, para poner en evidencia esa conexión sensible que hay entre el cuerpo que uno filma y el lugar que uno filma ese cuerpo, y evidencia ese vínculo sensible para el espectador.”

MÁS NOVEDADES

  • Encuadre propio: Melina Terribli
    VER
  • ¡Se viene el FAN Neuquén!
    VER
  • Encuadre propio: Romina Tamburello
    VER
  • Convocatoria abierta para el 23° Tandil Cine
    VER