Gabriela González Fuentes – Directoras: del taller a la pantalla
Gabriela González Fuentes es cineasta, productora y guionista venezolana radicada en Argentina.
🎬 Ha dirigido principalmente documentales que exploran temas sociales y de género. Sus películas más destacadas como directora son: Rita, lado B (2025), un retrato íntimo y cotidiano sobre la reconocida antropóloga y pensadora feminista Rita Segato; La danza del cocuy (2023), premiado como mejor documental en el Festival Internacional de Cine Cannábico de Buenos Aires; Los del fondo (2022) y Las muchachas (2013), su primer gran éxito como directora, un mediometraje que rescata la historia de las mujeres que formaron parte de la resistencia política en Venezuela ✊🇻🇪
Además de su faceta como directora, ha tenido un rol clave como productora en diversas películas documentales dirigidas por mujeres, ha sido jurado de festivales de cine y ha trabajado en la programación de señales como TeleSUR. 🎞️
✨🎬 Tras su paso por el Taller con Perspectiva de Género de Directores Argentinos Cinematográficos (DAC) con su proyecto Pertenencias, charlamos con la realizadora sobre su experiencia en este espacio de formación. Además, analizamos los desafíos de la industria actual y por qué las políticas de equidad son clave para las mujeres y diversidades en nuestro cine 🏳️🌈
¿Qué impacto tuvo el Taller en el desarrollo, transformación o concreción de tu película?
“Para hablar del aporte del taller de Género de la DAC (Directores Argentinos Cinematográficos), me toca ir directo y sin escalas al hueso del asunto: el miedo. Yo llegué al taller de la DAC aterrada; agradezco el espacio de la pregunta y me lanzo de cabeza en la línea de las confesiones. Si algo me brindó el espacio del taller fue contención y un lugar para sentirme segura. Llegué con un proyecto muy personal, vinculado a mi proceso migratorio, que es algo íntimo y denso, como la sensación de morir y renacer. Pertenencias era un proyecto audiovisual que tenía varios años dando vueltas y que no me había atrevido a compartir con nadie. El proceso de escucha, validación y acompañamiento que recibí fue tan contundente que, simplemente, lo hizo posible.”
¿Qué dificultades enfrentan las mujeres realizadoras y qué herramientas te resultaron claves para sortearlas?
“Una vez una amiga me dijo que si las mujeres tuviéramos la mitad de la autoestima de un hombre blanco promedio, sin duda conquistaríamos el mundo. Es una buena síntesis planteada desde el humor; solo agregaría que si cambiáramos nuestras cargas por el doble de la de ellos, aun así les llevaríamos la ventaja. Con esto quiero decir que, como mujeres, partimos de un lugar con muchas dificultades. En mi caso, se agregan las de ser madre sola y migrante. Cuando pones en perspectiva la carga material que tenemos y a eso le sumamos la carga simbólica, el acceso al espacio de lo creativo se vuelve muy complicado. Pongo esto en contexto para explicar lo fundamental que sucede en el espacio generado por la DAC: garantiza que te juntes con pares con quienes compartimos escenarios similares y trae maravillosas facilitadoras que organizan su trabajo con experiencia y profesionalismo, pero, fundamentalmente, con gran empatía. Ese espacio de seguridad es vital para que las mujeres directoras podamos desarrollar nuestro trabajo.”
¿Qué importancia tienen en este tiempo las políticas de acompañamiento y formación audiovisual con perspectiva de género para generar más equidad en nuestra industria?
“Estos espacios son necesarios: hacen la diferencia entre que podamos existir como realizadoras o no. Es delirante cómo en ciertos ámbitos de nuestra sociedad se ha logrado “comprender” el nivel de exigencias y desigualdades a las que estamos sometidas las mujeres, y que esa misma sociedad “cuestione” el derecho a políticas y acciones concretas para revertir esta situación de injusticia que atenta no solo contra las mujeres, sino contra el bienestar de la sociedad en general.
Solo me queda, una vez más, agradecer al espacio de Género DAC por generar lugares que nos permitan ‘ser’.”