Encuadre propio: Marina Glezer

Encuadre propio: directoras en primera persona

Soy Marina Glezer, actriz, realizadora audiovisual y estudiante. Creo en un cine que no se limita a representar la realidad sino que también disputa sentido, memoria y presente, especialmente cuando se lo piensa desde una mirada feminista y popular.


“El cine no es inocente. Nunca lo fue. Filma cuerpos, territorios, conflictos y silencios.

Por eso, frente a la violencia institucional o política, el cine tiene la posibilidad —y a veces la responsabilidad— de mirar donde otros prefieren no mirar. De registrar lo que el poder intenta borrar. Desde una perspectiva feminista, además, se vuelve central cómo se narran esas violencias, quién habla, desde dónde, y con qué sensibilidad hacia las vidas que muchas veces quedan fuera del relato oficial. Con tantas injusticias naturalizadas, el cine rompe con lo establecido o al menos debería intentarlo.”

“La autoridad en un set no debería confundirse con verticalismo obtuso ni con silencios impuestos. Durante mucho tiempo la organización del trabajo audiovisual replicó jerarquías muy rígidas, donde la palabra de algunas voces valía más que otras.

La perspectiva feminista vino a cuestionar justamente eso, no para disolver la dirección, sino para complejizarla. La toma de decisiones puede seguir siendo clara, pero también más permeable, más consciente de que el cine es una obra colectiva donde cada mirada amplía el campo de lo posible. En el engranaje no hay una pieza que se mueva coordinadamente con otra para poder dar la hora. Es lo mismo con el cuento.”

“La relación entre actuación y dirección es un territorio delicado y fértil al mismo tiempo, tan apasionante como prioritario. Cuando hay confianza, el intercambio puede volverse una verdadera conversación creativa donde la actriz no sólo ejecuta indicaciones sino que también piensa, propone, se arriesga.

La retroalimentación es ahí una forma de construcción común. Claro que ese espacio también implica riesgos, exponerse, discutir, probar caminos inciertos. Pero muchas veces es justamente en ese borde donde aparece algo vivo. Vivir a partir de un contraste o una misma paleta pero desde el movimiento.”

“Uno de los grandes problemas hoy es cómo circulan las películas. El sistema de distribución tradicional es cada vez más estrecho y muchas obras quedan fuera de los circuitos visibles y posibles.

Tal vez haya que pensar con más decisión en redes alternativas, en la construcción conjunta, espacios culturales, festivales comunitarios, universidades, sindicatos, territorios donde el encuentro con el público vuelva a ser un acto colectivo y no solamente una lógica de mercado. También ahí la perspectiva feminista aporta algo,  construir comunidad alrededor de las imágenes y de los cuentos que nos cuentan.”

“Vivimos un momento de enorme tensión política, social y simbólica, asimetrías, una nueva doctrina MONROE en Argentina y en el mundo. En ese contexto, el cine puede abrir horizontes narrativos que no estén capturados por el cinismo o la resignación, como también dar cuenta de las inmensas injusticias.

Desde una mirada feminista, eso implica imaginar otras formas de protagonismo, otros relatos sobre el poder, el deseo, el trabajo, la comunidad. No se trata sólo de contar historias de mujeres, sino de transformar la sensibilidad con la que miramos el mundo, verlo a través de nuestros ojos y comprensión histórica. Porque a veces una película no cambia la realidad de inmediato, pero sí puede cambiar la manera en que empezamos a imaginarla. 
Imaginar es hacer posible lo imposible.”

MÁS NOVEDADES

  • Ciclo Vlasta Lah: Homenaje a la pionera del cine sonoro argentino en la Sala Lugones
    VER
  • Encuadre propio: Marina Glezer
    VER
  • Proyección de «Hijo mayor», dirigida por Cecilia Kang
    VER
  • VLAFF 2026 | Convocatoria para películas del cine latinoamericano e indígena
    VER