Encuadre propio: Lucrecia Mastrangelo
Encuadre propio: directoras en primera persona
Lucrecia Mastrangelo
Lucrecia es realizadora audiovisual, docente y Lic en Comunicación Audiovisual, declarada Artista Distinguida de la ciudad de Rosario. Dirigió las películas “Sexo Dignidad y Muerte”, “Nosotros detrás del Muro”, “El Laberinto de las Lunas” y “Amor Trava” estrenada en 2025. Es miembro de varios Jurados de Festivales de Cine y Comités de Evaluación del INCAA
El cine frente a la violencia política o social. Experiencias de resistencia en el mundo audiovisual.
El cine es una herramienta de transformación social, sus imágenes nos interpelan, nos identifican o nos abstraen de la realidad. Todo cine es político, por acción o por omisión; creo que cada uno/a de los que hacemos cine tenemos que tener un compromiso impostergable con la realidad. El cine es memoria y es urgencia frente a un contexto que intenta hacer de la crueldad una moneda corriente y naturalizar la violencia
Colectivo LGTBIQ+ en primera persona. La posibilidad de contarnos desde una mirada feminista.
El cine desde siempre tuvo una mirada blanca, cis, heterosexual y patriarcal, contada por un sistema hegemónico de comunicación y también de formación académica de quienes estudiamos en escuelas y universidades de cine. Es tiempo de que nos narremos a nosotres mismes, de protagonizar las historias, de aparecer en la pantalla grande y sentir como dice Cesar González “un acto de justicia poética” cuando podemos reconocer al otro/a diferente, ese que muchas veces no queremos ver o que la sociedad prefiere mirar para otro lado.
Toma de decisiones y autoridad en el set.
Hago cine desde hace 30 años en la ciudad de Rosario, siempre contando historias documentales de pobreza, exclusión, mujeres y disidencias. No fue nada fácil dirigir a un grupo de varones donde todo el tiempo había que demostrar lo que una sabia, lo que entendía y había imaginado filmar, ya que siempre pesaban más las opiniones de los varones, los que manejaban la técnica, las herramientas; sintiendo que así tenían el control. Un saber que pocas veces socializaban con compañeras mujeres. Las mujeres estaban abocadas a áreas como la producción, el arte, catering etc. Todas las decisiones eran sometidas a la polémica, el debate y lo que quisieran imponer el resto del equipo de varones; había muy pocas mujeres con experiencia en áreas técnicas ya que no les era fácil el acceso y por tanto había que tener mucho coraje para dirigir y sostenerse hasta acumular cierta experiencia que fuera dando paso a la “autoridad”. Aún hoy, sigue siendo una tarea que no es sencilla (como lo es para los varones). De hecho, egresan más mujeres que varones en las carreras de cine y sin embargo la industria hoy está más ocupada por varones, ellos no necesitan acreditar títulos ni experiencias varias.
Ser directora en provincias
No vivir en Buenos Aires, ser mujer, directora de cine y filmar películas de sectores marginales, pobres, trabajadoras sexuales, disidencias etc. y no morir en el intento es todo un desafío… Llegar al INCAA es realmente el camino del Inca (Robert De Niro) que sube la montaña en “La Misión” (1986). Ni hablar en estas épocas y con este contexto de desmantelamiento y desprecio del sector audiovisual y la cultura en general.
Redes regionales de cineastas.
Pertenezco a la RAD Red Argentina de Documentalistas y considero una pertenencia indispensable que cada sector pueda estar unido con sus pares, su colectivo para aunar experiencias, informaciones y todo intento de mejorar el sector, de luchar por un bien común. Todas las conquistas del sector fueron logradas por la presencia de las distintas asociaciones de cineastas, es preciso recordar la consigna: nadie se salva solo.